“Este mes de mayo, recibimos a María en casa”

La figura de María suscita un interés en el ambiente marista inigualable. A todos los que nos sentimos maristas de corazón nos une en estos días un sentimiento de unidad en torno a la figura de la madre de Jesús.

Esta experiencia de amor a María nos lleva al mismo origen de los hermanos maristas y nos acerca a la devoción que el mismo San Marcelino le tenía.

La imagen de María que Marcelino eligió para sus hermanos es también, hoy día, nuestro símbolo, “la Buena Madre”.

Marcelino quiso que nuestras relaciones en todos los ámbitos tomaran como modelo a María en su actitud de ternura y cercanía. De ahí que nuestra presencia y cercanía a los alumnos, especialmente con aquellos que más necesidades presentan se inspiren en esa actitud puramente mariana.

La devoción a María, que desde los primeros tiempos se practicó en los centros maristas, y que hoy en día, sigue muy presente entre nosotros, nos centra en Jesús y nos anima en nuestra labor evangelizadora.

Hoy seguimos haciendo presente a María, a través de los recursos que disponemos a nuestro alcance, de ahí que esta situación que estamos viviendo estos días no nos impide vivir este momento tan especial para nosotros como es el mes de mayo.

Dado que tanto nuestros alumnos como nuestras alumnas no pueden acceder al centro para vivirlo de una forma presencial, nos hemos puesto en marcha y hemos conseguido que este mes de mayo, toda la comunidad educativa reciba a “María en casa”.

A través de las redes, las clases no presenciales y la comunicación telemática, hemos hecho que las oraciones, actividades, pequeñas celebraciones, rincones marianos y multitud de gestos de devoción mariana nos hagan vivir desde casa y con nuestras familias estos días sintiendo que María está muy presente entre nosotros.