Apareció el tercer trimestre y del día a la noche, tuvimos que cambiar nuestra metodología didáctica, la organización colegial, la comunicación entre las personas, … pero no hemos modificado nuestro propio estilo educativo, nuestra esencia como maristas, teniendo presente siempre nuestro carisma como educadores junto a los alumnos y sus familias. Este momento de clases no presenciales, lo acogemos como una oportunidad de enriquecer nuestra forma de ser teniendo en cuenta los valores que ofrecemos a toda la comunidad educativa.

En este curso se ha iniciado el nuevo plan estratégico de la Institución Marista para los próximos cursos.

Y justo ahora, este nuevo plan nos motiva a vivir los distintos escenarios en el proyecto educativo del colegio.

“Somos educación… buscamos la innovación educativa, pastoral y social. Nuestra escuela se centra en el alumno, auténtico protagonista de su proceso de aprendizaje, acompañados por docentes creativos, vocacionales, flexibles y abiertos a la diversidad. ¿Qué haríamos como maristas si no tuviéramos miedo? Cuando hemos sido capaces de superar nuestros miedos y tomar decisiones audaces ante un futuro incierto, se han despertado en nosotros capacidades que ignorábamos tener.

Somos familia… crecemos en nuestra dimensión comunitaria como estilo de enseñanza. Nos sentimos una familia global, todos nos sentamos en torno a la misma mesa. Hoy esta mesa se ve enriquecida más todavía en esta situación tan extraordinaria que estamos viviendo juntos en casa. En el subsuelo de cada casa hay un pequeño espacio, al cual hay que descender, un espacio interior en el que cada uno de nosotros es habitado por el Misterio.

Somos tierra… cuidamos nuestra casa común. Lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable. “

Gracias por dejarnos entrar en vuestras casas y seguir juntos como comunidad educativa. Maristas Cullera, nuestra casa común, sigue abierta como siempre, un hogar para todos.

Queremos tener un recuerdo especial a los niños y niñas que están padeciendo esta pandemia permaneciendo en sus casas. Niños y niñas que se les ha tenido que privar su vida natural. Pronto recuperarán sus propios derechos y podrán disfrutar de su infancia.

Agradecemos la dedicación y labor de todas las personas que están trabajando para que vuelva pronto la normalidad. Todos hemos aprendido mucho de este virus, tenemos la esperanza de que nos contagie de sabiduría, justicia y solidaridad. Es nuestra casa común, somos humanos, y ser humanos nos implica mejorar día a día cuidando unos de otros. “Juntos afirmamos la común vocación de todos los hombres a ser hermanos”.