“La riqueza del sueño hecho realidad”

Hablar de la semana vocacional en nuestro centro entraña toda una serie de preparativos que nos hacen recordar la importancia de este momento, no solo para la vida de nuestros alumnos, sino también para todas las personas que han participado transmitiendo la importancia de lo que significa “soñar”, “sentirse llamado”, “luchar por un sueño”.

Reuniones, llamadas, preparativos que nos hacen sentir la ilusión de un “Sí, cuenta conmigo”, tras la llamada telefónica a un padre, una madre o un antiguo alumno.

Sentir que esta experiencia es un proyecto compartido por la comunidad educativa, hace que se viva con ilusión y emoción incluso antes de que comience la señalada semana.

Oír a personas muy vinculadas al colegio, formando parte de la gran familia marista, compartiendo su experiencia profunda de vocación unida al desempeño de una profesión que llena su vida, hace que todo el esfuerzo organizativo quede en nada al lado de la satisfacción que supone escuchar a estas personas, pero más si cabe, el ver como el alumnado escucha atento siendo partícipe de la experiencia contada y más si esta el sueño de algún día poder llegar a experimentar lo mismo que están escuchando en boca de otras personas.

Una pandemia y multitud de medidas que cumplir no ha restado la oportunidad de que seamos capaces de conectar a los alumnos con aquellos testimonios que desde la distancia han hecho que la experiencia personal del sueño vivido, de la vocación encontrada llegue a lo más profundo del corazón de los niños y jóvenes.

En diversas ocasiones, no somos capaces de caer en la cuenta de la riqueza que tenemos a nuestro alrededor, quizás porque nuestra atención se desvía hacia aquello que nos viene de fuera. Pero ha bastado con mirar a nuestro alrededor para encontrarnos con una riqueza interna al centro, que hasta ahora no había sido necesario tener en cuenta, como ha sido el hecho de contar con el testimonio vocacional de los mismos tutores, profesores y aquellos alumnos mayores que tenían claro cuál era su sueño.

Desde aquí solo resta dar las gracias a todas las personas que, con su esfuerzo en la organización, con su disponibilidad en la participación y la ilusión compartida por todos, han hecho de esta semana vocacional toda una experiencia única en la vida de nuestros alumnos.

Conchín Castell Sanfélix – Orientadora