El pasado viernes, 22 de octubre, celebramos la jubilación de nuestro querido compañero D. Agustín Salazar Celis. Nos despedimos de alguien muy especial, que nos regaló momentos únicos compartiendo su sabiduría, cariño, solidaridad, cercanía, paciencia y sobre todo, su entusiasmo en todo lo que hacía. No es fácil despedirse de una gran persona como D. Agustín, pero es una enorme satisfacción haber sido parte de esta su historia. Sabemos que no es un adiós, sino un hasta luego, pues nos entusiasma saber que siempre contaremos contigo.

“Gracias” no es suficiente para expresar lo que sentimos. Estas palabras son una mezcla de tristeza, felicidad y cariño, pues tenemos que decir adiós a un querido maestro y compañero. Nos hubiera gustado tenerme más entre nosotros, pero comprendemos que tu etapa como docente concluyó para empezar otra que te has ganado con esfuerzo, esmero y dedicación. Solo nos queda desearte una tranquila y feliz jubilación, además de muchos éxitos en todos los proyectos que emprendas.

Que Dios, San Marcelino y nuestra Buena Madre siga bendiciendo infinitamente cada paso que des. Un abrazo amigo. Seguimos en contacto.

Poema: ¿qué puedo decirte hoy?

¿Qué puedo decirte hoy que te veo llegar?

Si traes las miradas alegres de los niños,

las mañanas radiantes de sol,

los cantos de felicidad.

¿Qué puedo decirte hoy que has llegado a la meta?

Pues siempre fuiste constante en tu misión de educar,

como un rayo de luz que iluminó el camino,

de aquellos que no sabían a donde ir.

¿Qué puedo decirte maestro en tu llegada?

Si al mirar hacia atrás dejaste la semilla sembrada,

de una sociedad más humana y más culta,

pues con tu experiencia supiste guiar.

¿Qué puedo comentar en esta primera etapa de tu vida?

Si vemos con alegría,

la delicadeza, el trato, la cercanía al más necesitado

que inculcaste con fraternidad,

aquellas dulces e inocentes almas de nuestra sociedad.

¿Qué puedo decirte ahora que no tienes que correr?

Porque ya no tienes prisa por llegar,

le has ganado al tiempo,

y tienes nuevos proyectos por crear.

Lo único que puedo decirte

es misión cumplida maestro.

pues dejaste en tu recorrido una vida digna,

un ejemplo a seguir.

En el libro de la vida ha quedado escrito,

con letras de plata y de oro,

pues ha llegado a la meta un maestro,

que ejerció su profesión con orgullo.

Estuvo presente el tiempo,

como testigo de su recorrido,

dando fe de lo acontecido,

pues fue un maestro distinguido.

Se valora tu ejemplo de vida,

tu entusiasmo por dar luz a la humanidad,

pues pasas a otra etapa de tu vida,

donde seguro tienes mucho para dar.

Desde el sentimiento del deber cumplido,

y el éxito de tu recorrido en la docencia,

te agradecemos hoy querido amigo, querido maestro,

que pasas a las filas de los jubilados.

Un abrazo.